miércoles, 19 de mayo de 2010

Esos momentos de felicidad.


Y es ahora cuando me doy cuenta que la felicidad no consiste en grandes momentos inolvidables, junto a las personas más importantes de mi vida... la felicidad es simplemente la vida, las pequeñeces, esos ratitos en los que te sale un sonrisa, el caminar por la calle y empezar a reir recordando algo gracioso, estar tumbada en la playa un simple día de verano, una cena amistosa... Está claro que no somos al 100% felices, sería imposible. Pero en esos momentos, durante esos minutos me doy cuenta que sí merece la pena, merece la pena vivir, conocer gente estupenda, y no tan estupenda, merece la pena levantarse cada mañana y ver el sol brillar y ponerse al atardecer, merece la pena cada segundo de nuestra vida por malo que sea, ya que la felicidad llega, tarde o temprano llega... Pero, ¿y si esa felicidad acaba, y si llega un momento que ya no existen pequeñas cumbres de felicidad?. Hay veces que llega sin ser esperada pero si no es así, no vamos a estar toda la vida esperándola, también hay que buscarla, salir a la calle y buscar y buscar hasta encontrala, y cuando lo hagamos allí estará esperándonos con los brazos abiertos.

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