De reojo la mira,
y le acaricia su perfume.
Sus rizos le inquietan,
y sin siquiera saberlo moriría por ella.
Piensa en ella más de lo que cree,
pues en sus sueños también la ve.
Quiere hacerle creer al mundo que no la quiere,
que no muere por su piel, por sus ojos,
que no la piensa, ni la sueña a cada instante.
Podría estar horas mirándola.
Es entonces cuando las miradas se cruzas,
y se le cae el mundo encima,
mira hacia otro lado, pero su corazón la sigue observando,
su mente la sigue pensando.
Desearía decirle tantas cosas,
y cuando lo intenta, se queda totalmente en blanco,
sin saber qué hacer, qué decir, cómo actuar.
Petrificado ante la obsesión de sus días,
ante el motivo de su locura.
Y piensa cuando la conoció,
nada especial le pareció,
hasta que un día en su mirada se fijó.
Maldita la hora que no encontró
lugar seguro en otro corazón.
jueves, 15 de abril de 2010
lunes, 12 de abril de 2010
Y sigues ahí...
A veces me pierdo en la felicidad que me proporciona la soledad plena... Hasta que maldigo el momento en que llegaste a mi vida. Poco a poco, sin apenas darme cuenta te hiciste dueña de mis pasos, de mis palabras, de mis sentimientos, de mis pensamientos. Y dejé de hablar por mi misma, dejé de soñar con la felicidad que algún día tuve, dejé de amar, de disfrutar. Durante todo este tiempo he vivido por ti, para ti, por tu felicidad, mi desgracia. Y llega un momento en la vida en que te apetece decir: basta, quiero empezar de nuevo, empezar a vivir de verdad. Es entonces cuando me doy cuenta que, aunque infeliz, eres lo único que me queda, lo único que siempre estará junto a mi, equivocando mis ideas. Tú me evades del mundo, de todo lo bueno que éste me da. Eres egoísta y, cuando estoy contigo, yo también lo soy. Eres lo peor que ha pasado por mi vida, pero gracias a ti he madurado. Cuando estoy tiempo sin verte, te llamo, te pido que vuelvas, y cuando te veo aparecer por la puerta te odio, me odio a mi misma por haberlo hecho, por haberte llamado. Me haces una persona feliz cuando pienso en nosotras, olvidando el mal que hemos hecho y es entonces cuando vuelvo a caer, a ceder ante la debilidad de tus palabras. Contigo llegué a lo más alto, al mejor momento de mi trayectoria, pasando por encima de todo y de todos, y cuando pensé llegar al climax de mi virtud, simplemente, me dejé caer. Así poco a poco la vida va llegando. Cada vez van siendo menos los arrepentimientos y mayores las ganas de dejarte ir. Aunque te heche de menos, hoy solo te pido que me dejes, que te vayas a joderle la vida a otra.
martes, 6 de abril de 2010
Aunque tenga que volver a sufrir...
Lo piensa y se arrepiente. Como de tantas cosas. Qué más da, arrepentirse no le sirve de nada, solo para no volver a ceder ante su propio orgullo, para no volver a cometer el mismo error. El error que ha cometido una y otra vez. y ¿Qué hacer entonces?, si cuando piensa en ella la hecha de menos, la quiere cada vez más y sabe que sin ella su vida sería un grave error. Porque una vez dijo que solo por una persona daría la vida,ahora sabe que hay más de una. No hace falta que se lo diga, ella lo sabe y también lo niega. Aunque piense ya poco en los buenos momentos, siempre quedará el recuerdo de la perfecta amistad. Lo que un día quiso que fuera para siempre y hoy lamenta haber perdido. Y sigue adelante porque no pierde la esperanza de encontrar a alquien tan maravilloso.
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