sábado, 21 de agosto de 2010

Esperar...

Muchas veces lo único que podemos hacer es esperar. Esperar que todo vuelva a su cauce, que cada cosa recobre sentido. Quizás con el tiempo nos demos cuenta de los errores cometidos y nunca admitidos, o de los sí admitidos pero no solucionados, de las verdades que tanto tiempo han tardado en salir a la luz, del tiempo perdido o mal empleado, del amor que pensamos nunca sentir o del falso cariño que algunos parecían demostrar.
Quizás sea eso, tiempo lo único que falte, al fin y al cabo solo hace 17 años que nací, poco tiempo para vivir tantas cosas, y mucho menos llegar a entenderlas. Quizás nunca exista una respuesta para muchas. Pero simplemente los años y la experiencia nos harán madurar y ver cada vez mejor la realidad.

La mente está llena de recuerdos.

Alguien me dijo que no se puede vivir atormentado por el pasado. No podemos vivir pensando en lo que fui, lo que ahora soy, y no soy, o lo que podría haber sido. Pero me duele tanto aceptar la realidad. Quizás fue un pasado feliz, quizás no. En este momento vivo de un recuerdo, un sueño tal vez. Un sueño que si quiero, puedo hacer realidad. Pero me llevaría también a la infelicidad más profunda que he podido experimentar.
¿Qué hacer cuando lo que realmente deseas te hunde en la miseria y te destruye poco a poco hasta matarte?.
Quizás ni siquiera lo deseo, solo tengo miedo de aceptar quien soy o, peor aún, quien puedo llegar a ser.

Desvaneciendo.

Cuando una ilusión se va te sientes vacío, pero cuando la esperanza te arranca la ilusión, sientes un vació tan grande en el alma, que es como si te la arrancaran de golpe de tu cuerpo.

Bertolt Brecht.

Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que lucha un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles...

La distacia hará el olvido.

Durante todo este tiempo he estado preguntandome qué es lo que he hecho mal, en qué momento te perdí,qué dije para herirte o para alejarte de mí, pero ahora me doy cuenta que de nada sirve hurgar el pasado si no puedo remediar el presente.
Echo de menos la persona que solías ser, la risa que me sacabas por tus tonterías y las ganas de vivir que me entraban cuando estábamos juntas, pero has cambiado, quizás yo también lo he hecho, y no puedo prenteder buscar en tí algo que ya no eres, ni que me trates como antes lo hacías, y mucho menos que fingas ser la persona que fuiste, la amiga que perdí. El tiempo pasa, las personas maduran, cambian, siempre fui consciente de ello, pero contigo era diferente, pensé que eras de esas amigas para toda la vida, de esas que viven juntas cuando llega la vejez, aunque al parecer me equivoqué, como en tantas otras cosas.
Y sí, admito que lo he pasado mal sin tu compañía, que me has echo falta durante estos meses y que todo es un poco más complicado desde que no nos vemos pero, este verano me ha hecho ver que has cambiado de verdad, que no es una actitud pasajera de niña adolescente. Nos hemos distanciado y lo noto, las miradas cómplices ya no se cruzan y las conversaciones entabladas se hacen practicamente nulas. Pero prefiero recordarte como esa persona que me animó, como esa amiga en la que siempre confié, como una chica que cambió mi vida.
Si solo supiera lo que por tu mente pasa... Pero tampoco puedo negar que te sigo apreciando, aunque solo sea como la persona que yo conocí, aún te quiero.