jueves, 15 de abril de 2010

Amar es combatir.

De reojo la mira,
y le acaricia su perfume.
Sus rizos le inquietan,
y sin siquiera saberlo moriría por ella.
Piensa en ella más de lo que cree,
pues en sus sueños también la ve.
Quiere hacerle creer al mundo que no la quiere,
que no muere por su piel, por sus ojos,
que no la piensa, ni la sueña a cada instante.
Podría estar horas mirándola.
Es entonces cuando las miradas se cruzas,
y se le cae el mundo encima,
mira hacia otro lado, pero su corazón la sigue observando,
su mente la sigue pensando.
Desearía decirle tantas cosas,
y cuando lo intenta, se queda totalmente en blanco,
sin saber qué hacer, qué decir, cómo actuar.
Petrificado ante la obsesión de sus días,
ante el motivo de su locura.
Y piensa cuando la conoció,
nada especial le pareció,
hasta que un día en su mirada se fijó.
Maldita la hora que no encontró
lugar seguro en otro corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario